HISTORIA DEL TEATRO UNIVERSAL

Teatro es una palabra de significado ambiguo. Los Griegos la usaron primeramente para designar la graderIa semicircular desde donde se contemplaba (theáomai, veo) la representaciOn dramAtica; y tambiEn para designar el conjunto del pUblico allI reunido. Luego fue extendida a todo el edificio destinado a la representaciOn; y se dijo en Atenas “el teatro de Dionisio”. DespuEs pasO a significar la obra –literaria o musical- que se representa. Por Ultimo se adoptO para indicar cualquier forma de espectAculo (de spectare, mirar). En consecuencia, el contenido de las Historias del teatro ha variado paralelamente a las variaciones del significado que se da al vocablo.

En un sentido amplio, se podrIa definir el teatro como la comunión de un pUblico con un espectAculo viviente.

De un lado, un pUblico de espectadores: espectadores en plural, y no en singular.

Todos los libros y manuales repiten que los orIgenes del teatro en general, y los del teatro dramAtico en especial, son religiosos. Pero conviene definir el significado de este vocablo. No es el significado que nosotros, los cristianos, le otorgamos desde hace veinte siglos; es, simplemente el de la etimologIa. Religio significa vInculo, ecclesia significa asamblea; el teatro es, simplemente y de por sI, religioso, y quizAs eclesiAstico, puesto que es una forma de arte que vive de la comuniOn con un alma colectiva: el alma de un pUblico.

Pequeño paIs es Grecia, y es desde algunas de sus ciudades pequeñas, nacieron para el mundo, la FilosofIa y la PoesIa, el Arte y el Teatro. La ciudad soberana del espIritu griego, Atenas.

En Epocas de civilización agrIcola, las fiestas campestres en honor de Dionisio cobran paulatinamente importancia cada vez mayor: asI tenemos las pequeñas y grandes dionisIacas. Se van celebrando con mayor frecuencia: al aproximarse la vendimia, en la Epoca en que se exprime la uva, luego cuando se prueba el vino, y finalmente cuando se llora por la muerte de Dionisio, que coincide con la muerte anual de la viña. En estas fiestas se entona el ditirambo, o sea el himno en honor del dios. Este himno recibe el nombre de tragodIa (tragedia), o sea “canto del macho cabrIo”, cuando es acompañado por el sacrificio de un cabrito, animal especialmente caro a Dionisio, quizA por ser un animal lascivo, o quizA como otros han sostenido, por ser enemigo y destructor de la viña.

El ditirambo, en un principio improvisado por los devotos del dios, alcanzO despuEs una forma preestablecida y escrita en verso. El Coro de los cantores se dirigIa hacia el ara, o timEle, donde era ofrecido el sacrificio; y cantando se disponIa en cIrculo a su alrededor (invocando al dios, narrando y celebrando su gesta).

Un dIa el Coro se dividiO en semicoros, uno de los cuales respondIa al otro; y como cada semicoro era guiado por un corifeo, estos corifeos comenzaron a dialogar entre sI. Frente a los cantos de ambos corifeos y de sus semicoros que celebraban la gesta del dios, alguien –un interlocutor, un hipocritEs- respondía con las palabras de Dionisio en persona. Desde ese momento –cuando la invocaciOn lIrica y la narraciOn de los hechos dieron lugar a la presencia del dios, que hablaba en primera persona- se tuvo un embriOn de representaciOn teatral.

AsI, la tragedia originaria, de canto Epico-lIrico, empieza a convertirse en teatro: como proyecciOn de los personajes invocados por el Coro. Es el Coro quien, por asI decir, da a luz; la potencia de su canto hace aparecer al numen invocado. Cuando, mAs tarde, ademAs de Dionisio, comiEnzase a invocar a otros dioses o hEroes, con los cuales aquEl se encuentra; o cuando, dejando a un lado al mismo Dionisio, se empieza a invocar a cualquier hEroe, y a hacerlo aparecer y hablar durante el canto que lo celebra, la Tragedia ha conquistado ya sus libertades esenciales de movimiento y de argumento. Y pronto los fieles se asombrarAn al no encontrar en la representaciOn nada que les recuerde a Dionisio.  

La tradiciOn atribuye la primera representaciOn trAgica a un poeta mAs o menos legendario, Tespis, hijo de TemOn, oriundo de Icaria, en el Atica, quien habrIa compuesto en el año 534 a.c., para las Grandes DionisIacas organizadas en Atenas por Pisistrato, el primer diAlogo entre un Coro y un actor que iba representando a diversos personajes. Se cuenta que SolOn, asistiendo a dicho espectAculo, se escandalizO, y preguntO al autor-actor como no se avergonzaba de fingir, de “mentir de esa manera”; primer fenOmeno, segUn sabemos, de la desconfianza moral que circundarA, en muchos paIses y muchas civilizaciones, al teatro, y especialmente a la persona del actor (recordemos, por lo demAs, el sentido traslaticio que despuEs asumiO el vocablo que designaba al actor, hipocritEs, que de “interlocutor” pasO a significar “hipOcrita”.

Tiempo despuEs, aparece Esquilo, que introduce en la escena un segundo actor (actor y no-personaje: cada actor representaba a varios personajes, uno por vez). Y desde ese momento, la tragedia se desarrolla, no ya entre el protagonista y el Coro, sino tambiEn, y principalmente, entre los protagonistas que aparecen en la escena. Y asI se convierte en Drama.

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